Antonio de Solís, Morceaux choisis de la Conquête du Mexique (1895)
“ Nosotros no queremos que nos ayudes contra él, que para todo lo que no eres tú nos bastan nuestras fuerzas: sólo sentiremos que fies tu seguridad de sus ofertas; porque conocemos sus artificios y maquinaciones, y acá en mi ceguedad se me ofrecen algunas luces que me descubren desde léjos tu peligro. Puede ser que Tlascala se haga famosa en el mundo por la defensa de tu razón; pero dejemos al tiempo tu desengaño : que no es vaticinio lo que se colige fácilmente de su tiranía y de nuestra fidelidad. Ya nos ofreciste la paz: si no te detiene Motezuma, ¿ qué te detiene? ”
